viernes, 26 de junio de 2009

Fs...El Show de Telecirco

Vamos a ver, esta es la primera vez que escribo en un blog, y la verdad es que no pensaba hacerlo nunca, pero me han comentado que hoy por hoy es una de las mejores formas de sacar a flote la rabia y la impotencia. Lo bueno de esto es que uno se desahoga aunque nadie lea lo que escribe, así que vamos allá.

He hablado de rabia y de impotencia, y es exactamente lo que me produce cierto programa de Telecinco, el cenit de su programación basura, la mezcla perfecta de los más bajos de los ingredientes mediáticos: incultura, hipocresía, cinismo, y varios más de los peores caracteres de la raza humana. Ese programa se llama, como no, Operación Triunfo.

Nada resulta más difícil para mí que reconocer que, cuando veo ciertos vídeos de este remix de Gran Hermano y La Parodia Nacional, lamento no haber nacido sordo. Un programa que comenzó siendo una academia de formación de cantantes (cantantes como David Bustamante, al que detesto, pero cantantes al fin y al cabo) ha acabado, varios años después, convirtiéndose en un circo victoriano realmente deplorable, formado por una plantilla de pseudoconcursantes que fingen amar la música cuando solo buscan fama y que en muchos casos no llegan ni a pseudopersonas. Estos concursantes son instruidos por un claustro de profesores con ínfulas de profesionales cuando demuestran parcialidad y fracaso, y son juzgados por un jurado que fingen querer ayudarles a ser mejores cuando solo muestran tener fines puramente lucrativos y egotistas.

En dicho jurado encontramos al gran Risto Mejide… o así lo llaman los que están en contra del concurso, pero ¿de verdad es grande? En este circo victoriano, el señor Mejide, a pesar de las muchas verdades que suele decir, es tan hipócrita como el resto. Con cada edición que empieza pide que se le devuelva el protagonismo a los concursantes, unos concursantes que, realmente, no merecen dicho protagonismo. Pero sus actos más bien dicen ‘’YO soy el protagonista, YO soy la razón por la que este programa sigue adelante’’. La triste verdad es que es cierto. Es cierto porque este estólido circo no tiene malabaristas que nos emocionen, ni domadores que nos mantengan en vilo, tan solo hay payasos. Cierto es también que más atención me merece el señor Mejide, quien, a pesar de que creo que interpreta un papel, dice la verdad y pone las cosas en su sitio, que los concursantes, y eso es un problema en un concurso, ya que la misma palabra dice que son precisamente los concursantes los que deberían darle sabor al espectáculo.

Después de ofrecer mi propia visión panorámica, expondré las razones de mi rabia, que son más que evidentes y que cualquier melómano con cierto criterio compartirá conmigo. Tras ojear algunos vídeos de Youtube, paso a ofrecer el top 5 de obras maestras de la música, machacadas, pisoteadas, lapidadas, violadas y desmembradas por este programa que tanto bien hace a los jóvenes. Estas son mis propuestas:


5. En la edición pasada, un tal Manu Castellano, al que yo llamo y llamaré siempre el “me-estoy-poniendo-cuadrao”, salió al escenario de Operación Trituradora con la mejor canción de uno del gran grupo de rock psicodélico de los 60: los Doors. La canción era, como muchos pueden temerse, “Light my fire”. Pero eso no es lo peor. Muchos no sabrán que José Feliciano hizo una versión que no hacía ninguna justicia a la original. Pues bien, los grandes genios del programa decidieron hacer una versión de la versión, teniendo como resultado el que se puede ver en el enlace http://www.youtube.com/watch?v=ysUTU_am-WU. Os dejo también la original, cantada por Jim Morrison, el Rey Lagarto, solo para que comparéis http://www.youtube.com/watch?v=M_yWyBjDEaU.

4. Hace tan solo unas semanas, en esta misma edición de OT, es más, en la misma gala, tres concursantes se hicieron con los puestos 4 y 3 de este top 5, en unas interpretaciones memorables. Empezamos con el puesto 4: “Every breath you take”, la gran canción de los Police, compuesta íntegramente por Sting, y cantada en la susodicha gala por dos anormales que parecían sacados de un videoclip de Aqua. Un temazo donde los haya, con una letra profunda y significativa, se convirtió en una oda a la cursilería hecha por dos pusilánimes que no tienen ni idea de lo que están cantando. Se supone que los profesores deberían haberles ayudado. Claro… se supone. Aquí os dejo los vídeos para que volváis a comparar http://www.youtube.com/watch?v=doJqprtM2GI http://www.youtube.com/watch?v=xvGZbpORQUg.

3. Cuando hay tantas buenas canciones en el mundo, es difícil escoger “la mejor” de ellas, pero, para mí, hay tres obras maestras entre las obras maestras, que destacan por encima del resto. Una de ellas fue cantada en la misma gala que “Every breath you take”, por un individuo que demostró coraje, es cierto, pero también una tremenda, tremendísima insensatez y una aún mayor ingenuidad. Esta canción es “Bohemian rhapsody”, de Queen. La composición de piano, la increíblemente significativa letra, la perfecta ejecución vocal de Freddie Mercury… todo quedó reducido a cenizas por un tal Jon Allende. Lo siento por Buddy Holly, pero esa noche, con dos hitos musicales derrumbados, fue el verdadero día en que murió la música. http://www.youtube.com/watch?v=VkA5-b4BQnA. Y para demostrar que no exagero: http://www.youtube.com/watch?v=JszN7h84TXs.

2. Llegamos a la verdadera razón por la que me decidí a escribir este coñazo de artículo. Cuando un colega mío me dijo que iban a cantar una canción de Bruce Springsteen en OT, me asusté. En ese momento sólo podía pensar una cosa: <Por favor que no sea Born to run>. Pero lo era. Temiéndome lo peor, al llegar el miércoles (la gala fue el martes) busqué la interpretación en Youtube (evidentemente no pensaba regalar ni un minuto de audiencia a este programa. Lo que aún no sé es por qué sigo buscando actuaciones. Creo que todos los seres humanos somos un poco masoquistas), esperando un destrozo en toda regla. Y lo que vi superó con creces mis expectativas. Unos gorgoritos al más puro estilo “High school musical” y, peor aún, una coreografía para este eslabón fundamental en el desarrollo de la música de los años 70. La obra cumbre de the “Boss” totalmente mancillada http://www.youtube.com/watch?v=o4LSqZo2UXw en contraste con… http://www.youtube.com/watch?v=8rGFfO5fUvE. Si hurgáis un poco debajo de este vídeo, encontraréis comentarios de gente realmente indignada con la versión de colegio de OT.

1. Llegamos al número 1, y seguro que dos de los tres que hayan leído este artículo saben qué canción encabeza mi ranking personal. Al que no lo sepa, lo empezaré situando en el tiempo: corría el año 1991 cuando Kurt Cobain, Dave Grohl y Krist Novoselic convirtieron unos acordes de guitarra y una voz áspera en un auténtico himno del rock y en la indudable mejor canción de la década de los 90. Hablo, por supuesto, de “Smells like teen spirit”. Y, desde luego, no hay palabras, no hay actos, que puedan describir lo que el mismísimo “me-estoy-poniendo-cuadrao” y un compañero suyo muy parecido a Carlos Latre hicieron con esta canción. Imaginad a dos chimpancés con las pelotas rebosantes de ladillas en pleno ataque epiléptico en medio de un escenario y os podréis hacer una pequeña e infinitesimal idea de lo que es contemplar este triste homenaje al mal gusto y a la falta de talento. Que haya personas que puedan defender estas actuaciones demuestra el poco gusto musical de la población española… aquí os dejo el vídeo http://www.youtube.com/watch?v=d-NLc3p9xwQ y aquí os dejo el otro http://www.youtube.com/watch?v=4n2TVI1Ij3E.

Lo mejor de este programa es que, al menos, ofrecen a los espectadores incultos versiones de hitos musicales de obligado conocimiento y que no conocerían de otra manera. Esto es, a la vez, lo más deprimente de todo: descubrir obras sublimes como “I still haven’t found what I’m looking for” o “Highway to hell” en el buque insignia de Telecirco y por medio de cacareos, gorgoritos, bailes ridículos e interpretaciones mediocres. Esto pone de manifiesto la escasa cultura musical de gran parte de la población, a la que animó a que investigue, explore, corrija y amplíe sus percepciones musicales, ya no es cuestión de gustos, sino de conocer antes de alabar una interpretación de este programa.

Pensaba extenderme aún más, pero ya estoy bastante cansado y me he desahogado en parte, aunque me he dejado en el tintero uno de los aspectos más despreciables de varios concursantes: la prepotencia, la pretensión y la fatuidad. Pero será algo que aborde en otro artículo, si es que vuelvo a escribir. Por ahora lo dejaremos así.

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